7 Days Gibraltar Gibraltar Flag   
4th September 2010 

En la radio y en la prensa, los gibraltareños y los del entorno que sentimos las noticias de Gibraltar, nos quedamos asombrados de la vigorosidad y la contundencia con que Peter Caruana, el ministro principal de Gibraltar salía a defender su causa, a explicar el porqué Gibraltar es, en estos momentos, asombro del mundo por su economía, sus logros, su evidente transformación con la mejora que se aprecia por toda la ciudad y, explicando que su política social es magnífica y un ejemplo para muchos países.

Cuando Caruana les dice a los gibraltareños que, si hacen caso a los cantos de sirena de la bien orquestada oposición, van hacia el precipicio, lo está diciendo con datos y con cifras. Pone ejemplos contundentes para comparar una política con otra y sale triunfante con su baraja de inigualables éxitos en la mano.

Que el gibraltareño, lo quieran ver o no, vive ahora mejor que nunca, es algo tan claro como la luz del día. Peter Caruana, lo ha explicado: el Gobierno del GSD, se ha esforzado por crear riqueza, por tener un Gibraltar próspero y con esa prosperidad y todos los beneficios que ello aporta, el siguiente paso es poder llevar a cabo una política social importante, facilitando viviendas de calidad, no de las que se caen a pedazos, mejorando las prestaciones sociales, tratando de que Gibraltar tenga, como ahora tiene, un Hospital de categoría que poco a poco, es lógico, irá mejorando en la atención médica, cuando en aparatos ya tiene tecnología punta y, como algo prácticamente único en Europa, una bajada de impuestos al ciudadano. Eso es increíble, porque en España, en los Ayuntamientos, en las oficinas públicas y en las empresas, la rebaja de los sueldos, el que lo tiene, está a la orden del día. Y en Gibraltar Caruana se atreve con una bajada de impuestos, cuando en España la subida del IVA, de la electricidad, del butano y de todo, va para ariiba y los sueldos para abajo.

Con esos argumentos de peso y los de presentar una ciudad que se transforma, que se moderniza, que tiene en marcha proyectos de gran envergadura, para afianzar el futuro, Caruana demuestra su poderío admirable como político.

Con la contundencia de estas declaraciones en prensa y radio, Caruana avisa a su pueblo: Si alguien quiere el suicidio y cambiar el bienestar que ahora tiene por un hipotético futuro, donde a Gibraltar se le vayan cerrando las puertas que Caruana ha ido abriendo en todo el mundo, ¡allá é!, avisa.

En esas declaraciones, el ministro principal de la Roca, resalta el impresionante logro que ha supuesto romper con la incomprensión, la política de hostigamiento, la crispación constante, abriendo con el foro de diálogo unas nuevas y desconocidas hasta ahora relaciones interfronterizas que tantos beneficios han traído, para Gibraltar y para toda la zona vecina, reconozcámoslo.

Solo por sus éxitos en el foro, el pueblo de Gibraltar debería levantar un monumento a Peter Caruana, en lugar de oír ese rum rum que trata de derribarlo, con ese argumento sin sentido de cambiar por cambiar, para dejar lo bueno y enfrentarse a la incertidumbre.

Claro que se puede cambiar a Caruana, ¿pero para qué?. Para que haya problemas a dos por tres, para que se cierre la frontera otra vez o si no, para que se cierre esa política de comprensión y de entendimiento que Caruana, defendiendo siempre a su pueblo, eso sí, defendiendo la nueva Constitución sin necesidad de abrir otros frentes, de luchar por Gibraltar por encima de todo, pero sin crispar, huyendo del enfrentamiento que a nada bueno ha conducido en el pasado, pero buscando siempre mejoras para su pueblo. ¿Hay que cambiar esta política de Caruana que tantos beneficios ha dado a Gibraltar, a su actual calidad de vida, por otra política que, no lo olvidemos, es como un melón por abrir, que no se sabe como saldrá. Ese deseo de cambio de algunos nunca será entendible, cuando es tan difícil superar el actual status de bienestar de un pueblo. Gibraltar, está claro, que está en muy buenas manos. Sea Caruana simpático o antipático, seco o estirado. Pero es eficiente y ha demostrado ser un gran político defendiendo, como nadie a Gibraltar y peleando con mucha astucia y sentido común.

Por eso, resulta admirable esa contundencia con que Caruana se ha defendido en el Parlamento, presentando datos, cifras y argumentos apabullantes. ¡Qué gran lección política!

Si después de haber leído y escuchado a Peter Caruana hay todavía algún gibraltareño de buena fé que no haya cambiado su criterio, es que, efectivamente, en la Roca hay una tendencia al suicidio político.

Cambiar por cambiar y cambiar para peor, con un futuro incierto que no va a contar con ese clima de prestigio internacional que Caruana ha ganado para Gibraltar, no parece que sea lo más recomendable para esas familias gibraltareñas que están experimentando en su economía, en la mejora de su calidad de vida, una notable y evidente subida de nivel.

Caruana pide unos años más para poder llevar a cabo todo su proyecto y poder situar a Gibraltar en el más alto nivel internacional.

Su política no es buscar la pelea, la confrontación y el enfrentamiento sino el de conseguir con el diálogo y, utilizando esa fantástica oportunidad que el Foro ha proporcionado a Gibraltar, favorecer el nivel de vida de su pueblo.

Visto con la independencia de cualquier analista político que haya hecho un seguimiento de los impresionantes logros que el Gobierno GSD de Peter Caruana ha logrado para Gibraltar en estos últimos años y analizando la perspectiva de lo que quiere hacer, de lo que quiere lograr, está claro: Gibraltar tiene al frente de sus designios a un político irrepetible.

Lo decimos, con verdadera admiración. Y asombrados porque haya alguien en su pueblo que, quiera cambiarlo.

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