Por Pepe Martinez
Todo un referente el que una comunidad, la hebrea, formada por no más allá de 600 personas, aglutine un núcleo de religiosidad y de poder económico en un territorio como Gibraltar, donde conviven con otras etnias dentro del orden y del respeto, que constituye toda una pauta a seguir de que la armonía entre culturas tan distintas es viable. Habría que poner como ejemplo al mundo esta extraordinaria simbiosis que caracteriza al Peñón y a sus habitantes ya que en pocos sitios del planeta se produce un hecho semejante.
La comunidad hebrea se asentó en Gibraltar hace cientos de años y en el transcurso del tiempo su presencia se ha consolidado de una manera palpable así como su ferviente espíritu religioso, a cuyo efecto dispone de cuatro sinagogas siendo la más conocida para los visitantes la que está asentada en Line Wall Road, en las proximidades del Museo de Gibraltar. Este templo goza de una gran majestuosidad en su ornamentación y de riqueza en toda su infraestructura.
Esbeltas columnas de mármol de Carrara enmarcan un atrio en cuya parte superior se encuentra el lugar ubicado en el culto hebreo para las mujeres. Impresionantes lámparas de cristal de roca y una diversificada candelería de plata labrada, cuelgan de techos y paredes que presentan un primoroso terminado en yeso repujado, confiriendo al lugar un aspecto majestuoso.
La sinagoga es una institución muy antigua y en concreto la de Line Wall Road tiene una antigüedad que supera los doscientos años y en ella como en todos los templos hebreos se da lectura pública y contada de la Torá, prescrita según la tradición judía por Esdras El Escriba en el siglo V antes de J.C.
La explicación de los textos sagrados está reservada a un rabino, o en su defecto a un fiel versado en el conocimiento de la ley mosaica. que hace de oficiante y que preside y celebra el culto.
En el curso del ritual se procede dando lectura y explicación de la Biblia y de la Misná, tras lo cual se hace proclamación del Sema (profesión de la fe israelita) y a continuación de una serie de oraciones y salmos para culminar con la del Qaddis que celebra la Gloria del Eterno y anuncia el advenimiento del reinado de Dios sobre la tierra.
Por regla general todas las sinagogas suelen estar orientadas hacia Jerusalén y en el fondo del templo se encuentra una especie de armario o tabernáculo denominada el Arca Santa, que contiene los rollos de la ley (Torá).
Encima justamente de este tabernáculo pende una lámpara que arde de forma constante, en recuerdo de la luz perpetua que brilla en el templo de Jerusalén.
Un candelabro (Menorá) de lámparas en línea, evoca el célebre candelabro de siete brazos. El de la sinagoga de Line Wall Road sólo cuenta con seis brazos como símbolo de respeto hacia el principal ubicado en la ciudad santa.
Una mesa de pupitre colocada sobre una plataforma (Biná) desempeña la función de altar, ante el cual se sitúa el ministro oficiante. De acuerdo con la prohibición del segundo mandamiento del decálogo, está vedada toda imagen o representación humana en el interior de las sinagogas.
Todos los sábados, día religioso de la comunidad hebrea, en las sinagogas gibraltareñas se da lectura de la Torá que no es ni más ni menos que la instrucción o revelación de Dios. Estas lecturas se hacen de unos pergaminos copiados a mano con el mayor cuidado por escribas titulados en Israel.
Hace años la comunidad hebrea de Gibraltar disponía de un cementerio en la zona media alta de la roca pero en la actualidad se encuentra cerrado por cuyo motivo los actos de enterramiento se llevan a cabo en el Campo Santo de North Front que comparte con la comunidad católica y anglicana. Es costumbre judía que los cadáveres se depositen en una fosa de tierra envueltos simplemente en un sudario.
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